César Delgado González

Enrique Pájon Mecloy

 El filósofo habla de la huella como anterior al ente, como "la ausencia de otro aquí-ahora, de otro presente trascendental, de otro origen del mundo apareciendo como tal, presentándose como ausencia irreductible en la presencia de la huella...". Nos encontramos ante un concepto radical, o al menos básico, para comprender el nuevo alcance que Derrida propone de "escritura".

 En las obras de César Delgado, por su parte, descubrimos, tal vez como característica más destacada, la frecuente utilización de la huella para manifestar sus sentimientos más profundos. Informe sobre ciegos, por ejemplo, es un cuadro en el que las huellas sobreabundan, configurando cada uno de sus elementos.

 En el Martirio de Santa Águeda son huellas cada uno de sus miembros alterados por el dolor, huellas son sus pechos arrancados y huellas son también las desgarraduras de sus pezones. Por último, en Petrus, una cabeza rota, la característica se repite, con la particularidad destacable de que de los ojos reventados parten extrañas huellas que dan al aspecto horrible de lafigura una intranquilidad añadida, dato que, si lo consideramos teniendo en cuenta la ceguera total de César Delgado, nos permite concluir que la huella en su caso es una indudable escritura de sí mismo, es algo así como su anterior al ente que es. Los pezones y los ojos fueron; sus huellas son ahora el testimonio de su ausencia.

Copyright © 2012 - César Delgado González Arte Háptico. Creado por Adriana Cecilia y Artavis