César Delgado González

Juan Barjola

Evidentemente, nos encontramos ante un caso singular.

  En mi criterio, el caso de César Delgado nos sitúa dentro de un subjetivismo sumamente supersensible, puesto que, la realización de su obra, tropieza con ese muro invisible donde solamente la sensibilidad y el tacto tienen que realizar la estética que él desarrolla en su ardiente oscuridad, con la profundidad de una lucidez mental y una profunda sensibilidad que son los dos factores con que cuenta.

 De esta simbiosis y de su férrea voluntad nace su obra.

  Pero, existe un tercer factor que es el que coordina la acción como una brújula que, no solamente le orienta, sino que penetra en el abismo de la sombra de donde sale la luz, luz que, aunque él la vio hace muchos años, la retiene, retentiva que es solamente de los privilegiados, porque, su profunda sensibilidad rompe y rebasa las barreras de lo puramente emocional.

 Su obra respira la frescura de la creación auténtica. Por ser invidente, no tiene influencias y, si coincide con la moda de otras obras pictóricas, no le resta nada en originalidad.

 Esto puede ocurrir con la música por lo invisible del sonido; además, su pintura como su arte, tienen dos vertientes, polos opuestos: una de tipo expresivo-emocional y otra de tipo constructivista y, los elementos técnicos que él emplea son, el collage a base de papel metalizado recortado a bisturí, superpuesto, con materiales diversos y con pasta moldeable perceptible a través del tacto y con una amplia gama de color.

  Por todo ello, encuentro en este artista creador, una forma sublime de hacer las cosas ya, que, con el tacto, como decía antes, suple la vista. Este es mi concepto de la obra de César Delgado.

Copyright © 2012 - César Delgado González Arte Háptico. Creado por Adriana Cecilia y Artavis