César Delgado González

Bonanza

Versión, Fotografía texturizada. 100x60 cms.

 Desmembrado ya, objeto de disección entre manipuladores ávidos de prácticas quirúrgicas, todavía razona...; se afana en procurarse una recomposición meticulosa de la integridad anatómica; mas, únicamente palpita, entre despojos inertes, un corazón tempestuoso y quebrado.
Se observa, desde el alma inmersa en el etéreo empíreo, enajenado, lejos de los locos ultrajes que propician demonios saltarines, secos, macilentos, danzantes
en derredor de sí, escudriñadores del averno, que odian la paz de las esferas y las áreas suavemente templadas del Universo.

Arácnidos, parientes de Prosérpina y otros gobernadores infernales, revientan la víscera cardíaca y emergen. El, desciende por glaciares, cañones y acantilados; se adueña del poder de los desiertos, maremotos, conflagraciones e hijos de la conspiración... La luz paradisíaca, resucitación de glorias terrenales, lo envuelve y lo acompaña. Pasea descalzo vastísimas praderas y atmósferas muy claras; presiente mil canciones tocadas con un arpa, olores de jazmines, azucenas y frutos por doquier. Se enfrenta ante una casa que no presenta rejas, totalmente inundada por las flores, en medio de un jardín... Allí ve una muchacha desnuda, de aspecto amable, que primero deambula y luego se detiene mirando frente al sol.
Parece inmensamente triste, solitaria, sin ánimo en el cuerpo, impávido el semblante, posesa, absorta, ajena a la inspección de cual­quier otro mortal. Es Euritmia, bienestar, la mar embravecida y luego en calma; es Bonanza, Divina Proporción: la forma más feliz y, al tiempo, desgraciada...

Copyright © 2012 - César Delgado González Arte Háptico. Creado por Artavis y Adriana Cecilia