César Delgado González

Poder

Pintura Matérica. 120x60 cms.

 En tanto que la muchedumbre de un tren suburbano contempla impávida cómo se la traga la caverna intestina, tétrica, y la sume en tinieblas, en una penumbra terrible circulante y circundante a toda velocidad para después vomitarla a intervalos desquiciadores, él intenta liberar­se de la asfixia, de la repugnancia experimentada en la apretadura de los cuerpos, los hedores, vahos y demás exhalaciones de la especie, su especie: especie humana...

  Un día cualquiera de otoño, inmerso en la negritud de un túnel pestífero, vientre subterráneo, el viajero anónimo, sintiéndose persona sin personalidad, recibe milagrosamente el rayo providen­cial del criterio: clarividencia secreta e intransferible que de forma precisa se hace transeúnte en la memoria. Nace la luz de la idea, del descubrimiento, de urdimbres trascendentes cuyo resplandor lo enajena y sitúa a las afueras de la colectividad; sí, tan próximo a su especie, carne a carne, con muchas atmósferas de presión en el metropolitano madrileño, la carencia de su libertad exterior le abre las puertas de la creación proyectándolo a distancias infinitas del prójimo, allá en lo recóndi­to, lugar de los enigmas, adonde solamente acceden las víctimas del infortunio descritas en el "Sermón de la Montaña” y los estetas que conquistan e incluyen para sí el libre albedrío y el conjunto de las Bienaventuranzas.

Copyright © 2012 - César Delgado González Arte HÁptico. Creado por Adriana Cecilia y Artavis