César Delgado González

Realidad y Psiquismo

Esmalte sobre plancha de metal grabada al ácido. 65x51 cms.

 Allá sobre el estrato grisáceo, lugar oculto, casi inaccesible en profundidad de una entraña, mar de la médula para los mandarines, territorio y mansión de las células giganto-piramidales, desierto microcósmico y feudal que acapara las áreas prerrolándicas, habita el hombre miniatura, señor de las voluntades dinámicas, resignado a sostener con rigor la conciencia motriz desde el púlpito gemelo de ambos hemisferios. Es el Homúnculo de Penfield, vicerrector entre las jerarquías neuronales, gestor biológico del ser, que se sitúa inverso en la geografía cerebral, víctima del designio que le impuso el Sol como gobernador supremo de todos los ancestros; posee filamentos de transmisión singular, de comunicación músculo esquelética cuya unidad en el parámetro del tiempo alcanza al milisegundo y se expande por medio de vehículos de transporte iónico, mensurables en micrones, de propulsión fabulosa.
Este homúnculo, intrínsecamente preso y paralizado, aunque, a la vez, vital y espectante en intervalos alternativos entre letargo y vigilia, se nutre y responde a instancias de la voluntad. Gracias a estimulaciones cinestésicas, excitantes de la propiocepción, la sensibilidad perceptivo-háptica originada en las extremidades más remotas de la configuración neurológica, se despertará el ordenamiento locomotriz, los impulsos pasionales destinados a la palabra, al llanto, a la danza, a la guerra, a la escritura, a la muerte, al amor...
Mas, ¿cómo fue que se le asignó el grado de vicerrector en el escalafón de las autoridades fisiológicas?, ¿quién, pues, ostenta la gracia regidora de la acción volitiva, aquélla que le obligará a nuestro "homúnculo" a cometer el crimen cainita, el más horrendo, a través de un abrazo de estrangulación yugular, de un golpe de occipucio impuesto al enemigo odiado; a decidir la vida o el perecer de los gladiadores en el circo romano; así como a practicar la caricia más sutil de Apolo sobre Jacinto, la manifestación erótica tan decisoria que trascenderá conservando la continuidad de la especie? Es el alma, ese intercambio bioquímico constante y, de continuo, tan variable que origina el pensamiento, la idea, la creación de las artes, el remorder de la conciencia, el erotismo, la sensación de felicidad o de gloria, la exaltación del placer, la ruindad, el sacrificio, el odio, la perversión, el infierno de los ánimos en el sufrir de las depresiones...

 Realidad y Psiquismo trata de establecer vínculos de identidad o, al menos, de aproximación entre las figuraciones que simbolizan la acción bioquímica -a la derecha de la imagen-, y, el mundo de las realidades en la Naturaleza frecuentemente deformado por la ficción y las estructuras ideológicas -a la izquierda-.

Copyright © 2012 - César Delgado González Arte Háptico. Creado por Adriana Cecilia y Artavis